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jueves, 11 de junio de 2009

Problemática de los estudiantes de audiovisuales en nuestra localidad

El campo audiovisual se a descentralizado y a disminuido sus costos de manera sorprendente. Si tenemos en cuenta que hace algunos años para crear un video era necesario un sin número de equipos costosos.
Ahora con solo una modésta cámara de video ya podemos iniciarnos en el apasionante mundo de los audiovisuales, creando nuestros propios cortometrajes, clips, documentales, etc; editándolos cómodamente en casa. Los estudiantes de comunicaciones tienen actualmente esta ventaja tecnológica, algo que los estudiantes de los 90´s solo podían imaginar.

Ahora bien. Por el lado práctico no podemos quejarnos. Por otro lado, he notado, gracias las relaciones con estudiantes de universidades locales, de un grave problema por el que están pasando los futuros profesionales en audiovisuales, tanto en las universidades privadas, como en la pública. Estoy de acuerdo que haciendo se aprende y se puede seguir aprendiendo de ese modo, al final de todo, terminaríamos la carrera universitaria como (disculpen la crudeza) profesionales empíricos de audiovisuales, aprendiendo solo en la práctica, y ¿la teoría de audiovisual? muy poca.

¿Qué es lo que sabemos teóricamente de audiovisuales? En mis clases de rutina solo nos “enumeraron” los tipos de planos, los tipos de iluminación y los tipos de movimientos de cámara ¿y lo demás? (en la práctica se aprende dicen). Una cosa es práctica y otra cosa es la teoría con la que podemos dar un sustento a nuestro trabajo. Comparten conmigo la experiencia estudiantes de otras universidades, los que reafirmaron pasar por éste problema, y sé, que en el caso de muchos de ellos, esto es mayor.
Cuando logré adquirir libros muy rebuscados sobre lenguaje cinematográfico, me pude dar cuenta que mi nivel teórico era casi “0.1”. Fue duro asimilar esto cuando estás cerca de finalizar tu carrera y ponerte a pensar: “y si en alguna circunstancia laboral me hubiesen pedido sustentar mi trabajo, ¿mi respuesta hubiera sido la de un profesional?”
Ante este problema, mientras esperamos que las universidades piensen en una solución (ojalá), deberíamos ser ya nosotros, los de la especialidad de Cine y Tv, los que pongamos el empeño necesario para conseguir por algún otro medio la teoría necesaria que nos permita ejercer nuestras prácticas con mayor criterio profesional.

Equipo técnico y artístico : dirección y producción

Aquí no se trata de materiales inertes, sino de seres vivos, con toda la carga emocional, psicológica y dinámica que ello implica.
Importa, en ese sentido la ductilidad del realizador, su conocimiento del carácter de sus colaboradores.
Es evidente que un director incapaz de controlar las virtudes, los defectos, o los problemas personales de interpretes y equipo - antes y durante el rodaje-, corre el riesgo de ser desbordado por conflictos dispersivos.

En la producción corriente puede de largos metrajes de ficción es común la utilización de entre veinte y treinta personas.
En el otro extremo, una película puede ser realizada por un equipo muy reducido: ocho, tres, y hasta una sola persona cubriendo cámara y sonido.

El ordenamiento general, el plan de trabajo diario, la consecución de los elementos y materiales, el rodaje, etc, implican una división del trabajo centralizada en dos grupos: El de Producción y el de dirección.

La producción establece una estrategia práctica de la filmación, basada en las necesidades de la película y las posibilidades económicas disponibles.

La dirección asume la realización técnica y artística, de acuerdo al plan de trabajo elaborado conjuntamente con la producción.

Una vez establecidos un presupuesto y un plan de trabajo, el equipo de producción trata de cumplir eficazmente su cometido, o sea evitar que el rodaje insuma más dinero que el estipulado o más tiempo que el fijado en el plan de trabajo.
Por su parte, el equipo de dirección tiene como objetivo primordial la calidad de la película.

Así como resulta imprescindible una estructura expresiva, importa "armar" previamente la película de acuerdo con las necesidades y pposibilidades materiales. Importa que los dos equipos consigan, por medio del planteamiento, un conocimiento mutuo de las respectivas necesidades, y a través de él, estipulen las previsiones necesarias para que el desarrollo del rodaje no plantee los equívocos y desencuentros que se originan tan tan frecuentemente cuando ese conocimiento mutuo no existe.
La realización de cualquier película, aún la modestísima filmada por un estudiante primerizo, exige esa profundización general de los objetivos del film, y de los medios y estructuras que se han elegido para llevarlo a cabo. Elegir estructuras y medios no significa en modo alguno adquirir compromisos mutuos inamovibles. Significa, simplemente, posibilitar un conocimiento tal, que las inevitables modificaciones que se produzcan durante el rodaje -tanto por las necesidades de producción como por las de dirección- se solucionen en un sentido coincidente con los objetivos profundos de la película. El enfrentamiento con situaciones imprevistas es cosa cotidiana en la realización de una película, y elegir soluciones que no tengan relación con las necesidades reales, por más ingeniosas que sean, conducen a una total confusión, a pérdidas de tiempo irreparables y, salvo un gran talento por parte del director y del compaginador, a la destrucción irremediable de la calidad de la película. LA RIQUEZA IMAGINATIVA ES IMPRESCINDIBLE, LO QUE RESULTA CONTRAPRODUCENTE ES LA DISPERSIÓN IMAGINATIVA.

El presente texto es un extrácto del tema "Materiales Humanos" pág,117 del libro "La Realización Cinematográfica" de Simón Feldman.